Entre las lesiones de tejido suave más frecuentes encontramos la hernia, la cual afecta más de 18 millones de personas. Esta se da cuando ciertos órganos, como por ejemplo el intestino, escapan por agujeros ubicados en las paredes abdominales que lo contienen. Estos agujeros u orificios pueden generarse debido a tejidos débiles, heridos o defectuosos. Los potenciales peligros que conlleva esta lesión demandan intervenciones médicas rápidas. La forma usual de este tratamiento consiste en implantar una malla donde se encuentra la ruptura, facilitando también la curación. Sin embargo, este proceso puede traer muchas complicaciones post-operación.

Es aquí donde investigadores del Baylor College of Medicine logran combatir este problema fabricando un Biomesh que puede ser impreso en 3D y el cual promete innovar los tratamientos de hernias.

 

Evolución de una hernia inguinal

 

Complicaciones de una cirugía convencional

A través de experimentos, se logró fabricar una malla biológica capaz de alta resistencia ante la repetida presión que suelen recibir los abdominales, todo esto sin perder su integridad material. Además, el biomesh no se degrada ni reduce sus propiedades y no resulta toxico para las células humanas.

Este último punto es importante, ya que es común que en el periodo inicial después de operar al paciente este no sienta ningún tipo de molestias con el implante. Sin embargo, después de unos cuantos días, terminan experimentando una inflamación interna que puede comprometer los órganos que la rodean. Por eso, para el equipo de la Baylor College of Medicine, fue importante buscar una solución que reduzca activamente la posibilidad de inflamaciones. La compatibilidad biológica del biomesh es solo una dimensión de esta innovación, ya que también cuenta con sistemas que modulan la inflamación, la cual garantiza una disminución considerable de complicaciones.

La solución antes de tener acceso a esta tecnología era recomendarle al paciente desinflamantes, pero estas drogas podían comprometer el proceso de curación de las células. Y en muchos casos no era suficiente, ya que las mallas tradicionales pueden ser absorbidas por los órganos, reduciendo su tamaña conforme pase el tiempo y creando una masa dura adherida al órgano, lo cual puede causar dolor crónico, obstrucción de intestinos, sangrado y una mala calidad de vida.

 

¿Por que usar esta nueva tecnología?

Para entender más a detalle el funcionamiento de este Biomesh, es necesario darles un vistazo a las citoquinas. Las citoquinas son pequeñas proteínas que regulan la función de otras células, y las responsables también de la inflamación. Estas proteínas tienen cargas, tanto positivas como negativas. El biomesh utiliza esta propiedad para atrapar citoquinas de carga positiva dentro de su estructura (usando cargas negativas para generar una atracción entre polaridades distintas) resultando en una reducción del efecto inflamatorio y mejorando el proceso de reparación.

Las primeras pruebas de esta bioimpresión 3D se dieron en animales y con resultados esperanzadores. El tratamiento de hernias en ratones mostró, después de análisis durante cuatro semanas, una captura de citoquinas triplicada en comparación a resultados tradicionales. Ahora es cuestión de continuar las pruebas pre-clínicas hasta poder escalar este descubrimiento a un uso popular en los hospitales. Una vez llegado este punto será fácil replicarlo en varios países debido a su facilidad de fabricación. Con 400 000 personas sometiéndose a reparaciones de hernia anualmente sólo en los Estados Unidos, el impacto de esta malla mejoraría un sinfín de vidas.

 

Biomesh impreso en 3D

 

El concepto de controlar la inflamación a través de las reacciones fisicoquímicas de los materiales con las células humanas es nuevo. Si bien la malla original fue pensada para destacar sólo en su fuerza mecánica, la visión innovadora de este equipo trajo a la luz más opciones de tratamiento y soluciones más efectivas a problemas tan comunes.

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