Problemática

Alrededor del mundo millones de toneladas de plástico son usadas anualmente de forma indiscriminada, con productos destinados a un solo uso, los cuales son posteriormente desechados.  Estos deshechos pueden tomar miles de años en degradarse, y las nuevas opciones de plástico biodegradable disponibles en el mercado no son suficientes para enmendar el daño hecho en décadas pasadas. Si bien se requieren de muchas más soluciones conjuntas para revertir la situación, encontramos hoy en día en la impresión 3D una nueva forma de ver el plástico desechado: como un filamento más para crear nuevos productos.

 

Posible solución

Es así como la revista belga Sabato realizó un proyecto donde dos empresas fueron elegidas para darle uso a los plásticos encontrados usualmente en las costas de Bélgica. Dicho proyecto consistía en usar estos materiales como filamentos para crear macetas denominadas “Mussel”. Las dos empresas fueron DUS Architects y Aectual. El co-fundador y CEO de Aectual se acercó a este reto con una nueva mentalidad en torno al uso de plástico. Su visión es dejar de percibir este material como uno destinado a ser descartado, y verlo como una materia con miles de posibles usos a lo largo de su vida útil.

 

Macetas Mussel

 

Con este proyecto lograron probar que es posible enmendar los errores de un mundo contaminante sin sacrificar la funcionalidad ni el estilo de productos de alta gama. Si bien este proyecto en sí no es una solución integrada que pueda replicarse en todos los países, sí es un paso en la dirección correcta y una gran afirmación del poder disruptivo que tendrá la impresión 3D en el futuro.

 

Recursos y Manufactura

Las macetas “Mussel” (mejillón en español) están basadas en dicho animal, ya que, así como en la manufactura aditiva, los mejillones construyen sus conchas capa por capa. Estas impresiones se hicieron con impresoras 3D de alta gama, con cuatro brazos robóticos en cada una y con la habilidad de imprimir 46 m2 en un rango de 360 grados. Como mencionamos anteriormente, se usaron como materia prima los deshechos encontrados en las costas de Knokke, una ciudad en Bélgica, pero también se usó deshechos de algunas de las viviendas de la zona. Cada maceta fue creada con el equivalente a 120 botellas de shampoo.

Aectual resalta la versatilidad de estas macetas, las cuales pueden ser usadas tanto dentro como fuera de casa. La maceta más grande mide 55x45x49cm y varios de estos modelos ya han sido puestos a la venta en Europa.

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